Es incuestionable la influencia de México sobre la cultura de América Latina. Quizás el espacio donde más se siente este efecto es la música, y específicamente, la música popular.
Entre los artistas más queridos por el público, sin distinción de país o género está Juan Gabriel, a quien hay que reconocerle su estatus de ícono popular. Pocos artistas como él pueden contar una historia de estas proporciones...
Más de mil canciones, la mayoría éxitos reconocidos en la radio de medio planeta, millones de discos vendidos, pero lo más significativo es la presencia que su música ha tenido en la vida de la gente, aquí es donde la influencia de un cantante alcanza otro nivel.
Como interprete tiene un lugar muy destacado. Esto hizo que su carrera creciera de una manera tan abrumadora. Una cosa es escribir y otra interpretar pero, como pocos, Juan Gabriel acomodó sus canciones a su estilo, cambiando del pop tradicional de piezas como Bésame a la sofisticación cuando decidió trabajar con mariachi. Por sólo citar un ejemplo reciente, la canción “El sonido de tu voz” de Chetes es, por llamarla de alguna manera, “juangabrielesca” en el sentido como maneja el mariachi en la melodía.
El pop es un formato dinámico, y a pesar de que el sonido cambie permanentemente, las canciones y los artistas que permanecen en el tiempo son los que ubicamos en un contexto específico de nuestra vida.
¿Cuántas canciones escuchamos a diario en la radio y cuántas serán relevantes en diez o quince años? Volviendo a la música de Juan Gabriel, su importancia como compositor se plasma en que sus letras, aunque simples, son hechas con una maestría y una sensibilidad universal que cabe en la vida de cualquier persona.
Se enamora el rico y el pobre por igual, el despecho tampoco tiene posición social ni color ni raza; y cada uno, a su manera, encaja a su vida el mensaje de cualquier canción de Juan Gabriel.
Sin remordimiento hay que aceptarlo, bien entrada la madrugada, cuando la fiesta entra en la zona de nostalgia si alguien pone Juan Gabriel, es inevitable no cantar, así tengamos un corazón de rocker, por lo menos un estribillo nos sabemos y es que al amor es difícil hacerle el quite, y las canciones de Juan Gabriel han ayudado a que millones de personas se enamoren y, otros miles, ahoguen el dolor más fácilmente.
Como todo ícono, JuanGa no está exento del escándalo, pero como dice el refrán "la envidia, es mejor despertarla que sentirla" y artistas como él son y serán venerados por unos y odiados por otros, pero nunca ignorados.













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